Es mi cumple!.

Los seres humanos tenemos unas costumbres de lo más extrañas, una de ellas, es dar regalos.

Regalos por cumpleaños, aniversarios, en navidad, el 14 de febrero, vaya, situaciones sobran.

Sin embargo regalar algo no es tan sencillo como comprar cualquier baratija (bueno, con excepción de mi abuelita, ella tiene la facilidad de regalar puuuuura porquerí­a), envolverla con mucho cuidado en un papel de colores chillantes que será destrozado, y darlo a quien lo merezca. No, dar regalos va mucho más allá, es casi-casi un arte. y la mayorí­a somos pésimos para regalar algo, pues por mucho que le pensemos acabamos comprando algo que quien recibe abre con mucha emoción sólo para poner cara de decepción y decir: ah… gracias no te hubieras molestado, eh?? (no, no te hubieras molestado y nos evitamos la incomodidad de la hipocresí­a).

Claro que si dar regalos es difí­cil, recibir también lo es. De los peores obsequios que recuerdo figuran una pista de carreras que nunca funcionó (y que nunca me gustó), dos botellas de brandy, un disco de elton john, un oso de peluche, y por supuesto, ropa que no me gusta y que no me pongo (y eso que no tengo demasiada).

En mi familia, y creo que en varias más, durante cierto tiempo (considerable) habí­a una extraña tradición que era inminente y es que si eran regalos para hombres, calcetines. Si eran regalos para mujeres, medias. como todo mundo sabe, no hay nada que haga más feliz a un niño que recibir calcetines como obsequio, sobre todo si son extra-largos, para que se puedan seguir usando cuando el niño crezca (sí­, es que somos muuuy pobres y la ropa nos debe durar mí­nimo 15 años :P ).

No es que tenga algo en contra de los calcetines, pero si vas a dar un regalo, pues mí­nimo cinco minutos que le pienses en algo que pudiera gustar, o no?. a menos que quieras dar a notar lo mucho que detestas a la persona festejada, eso ya es otro cuento.

Otro punto a resaltar es que con la tremenda crisis económica que existe (a menos que seas pariente de carlos slim) uno debe reciclar regalos. es muy simple, si te regalaron una mugre en tu cumpleaños, como, no se un libro de Carlos Cuahutémoc Sánchez y sólo lo usaste un par de veces para matar cucharachas, bien puedes reciclarlo, limpiarle las patas que quedaron en las páginas en donde la pobre cucaracha murió y, listo!.

De preferencia no recicles regalos como trajes de baño, ropa interior, cepillos de dientes o cualquier artí­culo de uso personal, porque generalmente las personas son muy quisquillosas y ese tipo de obsequios son mal vistos.

Un regalo también es una forma muy sutil de enviar un mensaje.

Cremas, perfumes, desodorantes, etc. son signos de que apestas un poquito y que te caerí­a bien pasar por la regadera un poco más seguido. Un libro es una manera decente de resaltar tu ignorancia, un disco quiere decir que ya están hartos de que pongas a palito ortega y a belinda todo el dí­a.

Teléfonos celulares, mascotas más que regalos son responsabilidades que tú mismo evitabas y que alguien tuvo el ““detalle” de darte.

Otro mal regalo es dar dinero para que te compres lo que tú quieras. “es que te vemos bien jodido y a ver si­ así­ lo disimulas tantito”, o “pues ten para que no digas, porque no se que fregados comprarle a alguien como tu”. un regalo no es una limosna.

En fin, toda esta disertación es a causa de que ya merito va a ser mi cumpleaños y odio la mayorí­a de los regalos que me dan (que la verdad, se aprecian, por tomarse el tiempo en penasar en mi), pero la mayorí­a de la gente no tiene ni #”%=)#$”=$&=”?° idea de que regalarme, solo les quiero dar una recomendación… no le piensen mucho, solo denme un abarzo y una llamada de 3 minutos!, eso me hará más que feliz!!!!!.

Carta de Amor.

Hoy a media noche, estaba tratando de verificar, recordar, aprender, visualizar, imaginar, otras lecturas, tratar de mejorar algunas analogí­as, recorrí­ de p a pa la siguiente página y me encontré con varias historias, concursos, guí­as, encuestas como en toda página.

Hubo varias cosas que me llamaron la atención pero sobre todo 2 cosas, bueno no dos 1 sola, pero sin la primera nunca hubiera llegado a la que mas me llamo la atención. Esta fue la primera, es una especie de guí­a para escribir cartas de amor.

Después de leer la dichosa guí­a, vi una convocatoria de un concurso de cartas de amor, me llamo la atención y más que nada al ver que la convocatoria estaba cerrada y luego de leer la hermosa carta de la ganadora de la primera edición me llamo mucho la atención cual había sido la carta ganadora de dicha edición del concurso.

“Después del gran éxito de participación de nuestros últimos certámenes, convocamos la tercera edición del Concurso Antonio Villalba de Cartas de Amor”

La página de las bases de concurso y el ejemplo de la carta ganadora de la primera edición están aqui:

Pues como por arte de magia me di a la tarea de buscar en Internet dicha carta ganadora, ¿debió de ser buena para haber ganado no lo creen? Pues con un poco la ayuda de Google, encontré el la carta ganadora. La transcribo a continuación:

Estimada Cristina:

Ayer recibí­ una misiva de tu abogado donde me invitaba a enumerar los bienes comunes, con el fin de comenzar el proceso de disolución de nuestro ví­nculo matrimonial. A continuación te remito dicha lista, para que puedas solicitar la certificación al Notario y tener listos todos los escritos antes de la comparecencia ante el tribunal.

Como verás, he dividido la lista en dos partes. Básicamente, un apartado con las cosas de nuestros cinco años de matrimonio con las que me gustarí­a quedarme y otra con las que te puedes quedar. Para cualquier duda o comentario, ya sabes que puedes llamarme al teléfono de la oficina (de ocho a cuatro) o al móvil (hasta las once) y estaré encantado de repasar la lista contigo.

COSAS QUE DESEO CONSERVAR:

* La carne de gallina que salpicó mis antebrazos cuando te vi por primera vez en la oficina.
* El leve rastro de perfume que quedó flotando en el ascensor una mañana, cuando te bajaste en la segunda planta, y yo aún no me atreví­a a dirigirte la palabra.
* El movimiento de cabeza con el que aceptaste mi invitación a cenar.
* La mancha de rimel que dejaste en mi almohada la noche que por fin dormimos juntos.
* La promesa de que yo sería el único que besarí­a la constelación de pecas de tu pecho.
* El mordisco que dejé en tu hombro y tuviste que disimular con maquillaje porque tu vestido de novia tení­a un escote de palabra de honor.
* Las gotas de lluvia que se enredaron en tu pelo durante nuestra luna de miel.
*Todas las horas que pasamos mirándonos, besándonos, hablando y tocándonos. (También las horas que pasé simplemente soñando o pensando en ti).

COSAS QUE PUEDES CONSERVAR TÚ:

* Los silencios.
* Aquellos besos tibios y emponzoñados, cuyo ingrediente principal era la rutina.
* El sabor acre de los insultos y reproches.
* La sensación de angustia al estirar la mano por la noche para descubrir que tu lado de la cama estaba vací­o.
* Las nauseas que trepaban por mi garganta cada vez que notaba un olor extraño en tu ropa.
* El cosquilleo de mi sangre pudriéndose cada vez que te encerrabas en el baño a hablar por teléfono con él.
* Las lágrimas que me tragué cuando descubrí­ aquel arañazo ajeno en tu ingle.
* Jorge y Cecilia, Los nombres que nos gustaban para los hijos que nunca llegamos a tener.

Con respecto al resto de objetos que hemos adquirido y compartido durante nuestro matrimonio (el coche, la casa, etc.) solo comunicarte que puedes quedártelos todos. Al fin y al cabo sólo son eso: Objetos.

Por último, recordarte el número de teléfono de mi abogado para que tu letrado pueda contactar con mío y ambos se ocupen de presentar el escrito de divorcio para ratificar nuestro convencimiento.

Afectuosamente, Roberto.

Y si efectivamente como les habí­a dicho, esta carta fue la ganadora, y fue buena, me encanto, esta carta mas que lo que es: más que una carta , parece una verdad, martirizándome volviéndola a leer una vez más.

Una vez mas esta carta me demuestra, me da indicio, de que es todo un hecho que a esta humanidad todo le sale mal, toda esta mentira de lo que algunos suelen llamar sociedad.

Susana López Rubio, la autora ganadora sinceramente se ha ganado mi respeto y cariño, por una carta de este tamaño.

Tooooonto!

El dia de ayer, en la madrugada, como buen desvelado y ocioso que soy, no tení­a nada bueno que escribir aqui, no habia nadie interesante en el MSN ni en el IRC (excepto mi amigo pablo, que estaba igual que yo, picandose los ojos del aburrimiento), viendo la situación, lo primero que se me ocurrió fue “ah… voy a ver que no he descubierto de mi celular!!!”.

Dicho y hecho, me puse a jugar con mi teléfono hasta que me acordé que alguien me habia dicho que se podí­a ponerle clave al chip GSM y lo intenté hacer….

Para no hacer el cuento largo, según yo le puse clave, pero no se la puse (por TOOONTO!) y al momento de prenderlo:

-Telefono : “Su clave porfavor!”

- Yo : “ja!, ja! (notese el tono sarcástico y de ‘me la pela esta chingadera’) mi clave es X”
-Telefono : “Clave incorrecta!, intentelo de nuevo”

- Yo : ” ah… chinga… como esta eso… le voy a poner de nuevo la clave ”
-Telefono : “Clave incorrecta!, intentelo de nuevo”

- Yo : ” (notese la gotita de sudor saliendo de mi frente por los nervios) pues la clave era… X, no? (al décimo intento)”
-Telefono : “SIM Bloqueado”

- Yo : ” NOOO!!!”

O sease… Que yo, el que siempre se burla de la gente cuando es medio mensa… pues se me volteó y al leer en algunos sitios de internet que habia pasado con mi telefono (por que yo todavia no sabí­a que habí­a pasado con mi telefono) me dí­ cuenta que mi telefono quemó (si, literalmente) mi SIM para “protegerme” y no faltaba el comentario de ” es que eso solo le pasa a la gente estúpida, como puede ser que alguien sea tan tonto para intentar más de 5 veces una clave y que no le funcione y siga de terco”….

En conclusión, mi ocio de ayer me dejo un saldo de:

- No sirve mi telefono celular.

- Hoy tuve que ir a cambiar mi SIM (y claro… pagar 100 pesos)

- Me dí­ cuenta que mi terquedad me lleva al grado de la estupidez (SIEMPRE!).

- La gente por todo internet se rí­e de mí­ (o gente como yo) por TOONTO!.

Estrellas estrelladas.

Cuando me pongo a ver la televisión (ja… bastante seguido) y desgraciadamente caigo por error; miro alguna “entrevista” en uno de estos “programas” de “espectáculos”, con algún “artista” de moda (que TODO el mundo dice que son lo mas tonto de este mundo, pero TODOS LOS VEN), (obsérvese la utilización puntual de entrecomillado en ciertas palabras por obvias razones). No importa cuántas veces hagan esta pregunta en una entrevista con gente del espectáculo, y cuántas más la respondan, pero simplemente me parece lo más chistoso del universo:

-”¿Cuál consideras que sea tu mayor defecto?”.-

Para contestar, la estrellita entrevistada siempre respira hondamente en señal de profundidad de pensamiento y responde con una solemnidad casi religiosa:

-”Pues creo que mi mayor defecto es ser demasiado exigente conmigo mismo, soy demasiado perfeccionista”.-

¿No es de risa loca? Otras respuestas clásicas son:

-”Cuando amo, me entrego demasiado”. “Soy demasiado noble”. “Confí­o demasiado en la gente”. “Doy demasiada propina, el 16.5% de la cuenta”.-

¿Qué les pasa? ¿Por qué nunca responden como seres humanos?:

-”Padezco de incontinencia. Suelto flatulencias nocturnas. Tengo caspa. Odio a mis padres. Soy impotente”.-

No sé, algo normal. -”Soy un perfeccionista”.- ¡Pobrecito(a)!.
Otra pregunta genial es:

-”¿Qué es lo que más odias?”.-

Aquí­ la estrella respira profundamente de nueva cuenta, y saca la respuesta desde lo más profundo de su lista de respuestas:

-”¡Lo que más odio en el mundo es la hipocresí­a y la mentira!”-

Esto sí­ es para revolcarse de risa. -”Odio la mentira”. ¡ja!, ¡ja! ¡Mentira nene(a)!

Lo que más odias en la vida es no poder darte un buen atascón de tacos al pastor, de twinkis o papitas fritas porque la tele te engorda entre 7 y 10 kilos, eso es lo que más odias.

Si realmente lo que más odiaran las estrellas fueran las mentiras, ya les hubiera dado un infarto del coraje, vivimos entre mentiras, somos parte de una gran mentira. Cualquier contacto con la realidad será una agresión brutal para una estrella que odie la mentira:

ESTRELLITA: - “Taxi, Taxi! ¿Cuánto me cobra de aquí­ a Santa Fe?”-

TAXISTA: -”Treinta pesos, mi reina… ¿Qué no es usted la que sale en…?”

ESTRELLITA: -”¡Sí­, si, soy yo!”-

TAXISTA: -”¡Ahh, que chido! ¡Mi vieja no se pierde la novela, eh!…. Ya llegamos.”-

ESTRELLITA: -”Cóbrese, aquí­ están los treinta pesos”-

TAXISTA: -”Ahora son sesenta pesos.”-

ESTRELLITA: -”¡Pero usted me dijo que treinta!”-

TAXISTA: -”Ahh, pero es más el servicio ‘express’.”-

ESTRELLITA: (Enloquece y le parte la cabeza con el tacón de aguja de uno de sus lindos tacones)

“¡¡Ahh, odio la mentira y tú me mentiste, me mentiste taxista del demonio, muere, muere!!”- (Imaginar fondo musical del soundtrack Psicosis para mayor realismo)

Esta respuesta de “odiar la mentira” es de las más recurrentes. Pero está difí­cil que lo que más odiemos sea la mentira. Lo que si puede ser, es que odiemos que nos cachen en la mentira, que es distinto. Bajo ciertas circunstancias todos mentimos, las mentiras a veces son hasta necesarias. Como cuando tu esposa, novia, movida, o similar te pregunta:

-”¿Cómo me veo, no me veo gorda?”.-

-”No mi amor. Te ves muy bien”-

En este caso la mentira es un acto sublime de amor incondicional y compasión humanitaria.

Para finalizar, quiero darle las gracias a todas aquellas personas que a mi alrededor ejercen a diario el humor involuntario y morboso que me pone de buenas. Así­ mismo, le pido a Dios que estas personas jamás se den cuenta para que no dejen de hacerlo.

Celos.

Dicen que el amor duele, así­ lo han declarado durante siglos las mujeres que son madres: -”¡Cómo duelen los hijos!”-
Todos hemos amado tanto a alguien que nos duele. Yo lo vivo hoy en dí­a con mi novia Paulina y por lo general a todas las personas que estan o han estado en este caso, nos afecta de manera directa todo lo que el ser amado hace o deja de hacer. Si se va al parque, salimos con que:

-”¿Por qué te fuiste al parque sin avisar? Estaba preocupado”.-

Si se queda en la casa:

-”¿Por qué te la vives encerrada?”-

¿Por qué somos así­? Cuando nos enamoramos de alguien nos sentimos con el pleno derecho de inmiscuirnos en su vida, actividades, decisiones, sentimientos y hasta tratamos de meternos en su mente:

-”¿Qué estás pensando? ¿Qué estás viendo? ¿Por qué pujas; quieres ir al baño, a qué horas, qué vas a hacer ahí­?”-

¡¡¡Bueno yaaa!!!

La otra persona se siente invadida, vigilada y atosigada. Esto lleva a la lógica deterioración de la relación, de tal suerte que aquél coqueteo que comenzó como un cuento de hadas y promesas de cariño incondicional, se transforma en un campo de batalla dónde imperan los reclamos, las explicaciones, las discusiones, los malos entendidos, los berrinches, los pleitos, y todo gira en torno a los celos.

Los celos son una verdadera autotortura medieval, duelen espantosamente, te invaden, dominan y entras de lleno al calabozo de la autoflagelación. Cuentan los que cuentan, que muchos de los más capaces cientí­ficos de Estados Unidos, El Reino Unido, Iraq, Rusia y de Cuba intentaron encapsular el sentimiento conocido como “celos”. Pensaban que si lograban convertirlo en un arma quí­mica, lo arrojarán en medio de alguna ciudad y todos los habitantes será­an consumidos por los celos. Una vez infectada la población, harán explotará en coléricos ataques de celos y los cónyuges, novios y amantes se matarán entre sí­.
Los sobrevivientes sufrirán horrible por los inexplicables celos:

-”Si ya maté a la golfa de mi mujer, ¿por qué sigo sintiendo celos?”.-

Pasarán el tiempo deprimidos en pijama echados en la cama viendo la tele y comiendo helado el resto de sus vidas. La industria del helado se irá a las nubes. Además será una manera implacable para descubrir las verdaderas tendencias sexuales de los polí­ticos hipócritas. Se verá claramente a quién le hace agua la canoa, quiénes navegan del lado izquierdo y lo niegan.

Los escándalos, reclamos y desplantes de celos entre amantes, movidas y amores prohibidos serán inevitables. Por ejemplo entre un canciller y un secretario de Defensa:

-”¡Maldito desgraciado te odio; ya estoy harto de ti, cuando no estás trabajando, andas de viaje o tienes que estar con tu esposa! ¿Y yo qué? ¡Nunca tienes tiempo para mí­!”-

-”¡Y yo odio que te andes agarrando cariño con el embajador de Mongolia!”-responderá el otro en plena sesión del Congreso.

Por supuesto que esta idea de hacer de los celos un arma quí­mica es una vil y estúpida mentira de un servidor. Odio cuando los celos me invaden; no tengo control sobre este sentimiento. No importa cuanta lógica le heche al asunto, cuánto lavado de cerebro aplique, cuánta voluntad le imprima, los celos se cuecen aparte, pero creo que con el tiempo he aprendido a manejarlos de una manera muchí­simo más inteligente y simplemente hacer que las demás personas casi ni los noten (aunque por dentro este podrido).

Dicen que cuando te enamoras de verdad es inevitable que sientas celos, pero hay personas que aseguran que jamás sienten celos… y yo no sé si admirarlos o compadecerlos.

Miedo.

Imagi­nemonos a todos los mexicanos y mexicanas sin nuestro querido miedo.

Saldrí­amos todos los dí­as a partirnos la cara por nuestras familias, por nuestros amigos, por los ancianos, por los niños, por los derechos de las minorí­as, por nuestros ideales, ¡de hecho, todos tendrí­amos ideales!
Cometerí­amos la insensatez de frenar de tajo la corrupción en el gobierno, y si realmente fuéramos muy, muy valientes, en nosotros mismos. Acabarí­amos con la institucionalizada impunidad de los poderosos. Los medios de comunicación no podrán manipularnos. ¿Qué sería de nosotros? ¡Uy no, qué miedo!

Sin el miedo correrí­amos el riesgo de aprender idiomas extraños y peligrosos: ruso, alemán, japonés; zapoteca y en la ONU les dirí­amos sus verdades a estas potencias en su propio idioma, con todo y groserí­as locales.
En las escuelas se implementarí­an deportes horribles y arriesgados: artes marciales, box, esgrima, montañismo, buceo, ajedrez. ¡No, ajedrez no, por favor! Trabajarí­amos todo el dí­a y por la noche tendrí­amos la desfachatez de llegar a estudiar. Dormirí­amos menos, producirí­amos más; chance y hasta nos realizarí­amos en actividades paralelas al trabajo: música, pintura, poesí­a, deportes, filosofí­a; y no tendrí­amos tiempo de quejarnos, ¡que horror!

La selección de futbol cometerí­a la imprudencia de meter los pénaltis, ofendiendo impunemente a los señores brasileños, alemanes, italianos, etcétera, ganándoles de vez en cuando.
La delincuencia casi se extinguirí­a en el momento en que los delincuentes le perdieran el miedo al trabajo honrado; esto serí­a una tragedia de dimensiones titánicas, porque los temas de moda favoritos de todos no podrí­an ser más aquellos de: -”Me asaltaron”, “Fui ví­ctima”, “¿Qué hace uno?”. -
¿Y si la valentí­a es contagiosa?, ¡Brotarí­a una epidemia de heroí­smo y coraje más temible que la fiebre aftosa, no manches!

¿De qué hablarí­amos? ¿De progreso, de los nuevos retos y proyectos que estarí­amos por emprender la siguiente semana? ¡No por favor!
El narcotráfico quebrarí­a de un dí­a para otro, ya nadie necesitarí­a ponerse idiota con drogas, ¿quién querrí­a fastidiar más su cerebro si ya no existe el miedo? ¿Quién desearí­a perderse en un mundo falso de fantasí­a? Ninguna persona se evadirí­a con el alcohol, ni siquiera “necesitarí­amos” fumar tabaco. Significaría la ruina para estas respetables empresas.

¿¿Te imaginas a todos y todas bailando en las calles sobrios?? ¡Qué espanto! ¿Cómo educarí­amos a nuestros hijos sin implantarles toda esta cultura del miedo a todo? Miedo al éxito, a la pobreza, a los castigos, al qué dirán. Tendría que replantearse la educación desde cero. ¡No, no, no; y la cultura de lectura estallaría como una bomba atómica! Todo el mundo le perderí­a el miedo a los libros gordos y tediosos; devorarí­amos conocimientos; es más, todos tendrí­amos posibilidad de escribir excelentes ensayos, novelas, poesí­a, comedia.

¿A dónde irí­amos a parar? Ya no tendrí­as miedo de entregar el alma en tu relación de pareja, serí­amos fieles, netos, y amorosos; cada caricia, cada promesa, cada suspiro serí­an cien por ciento auténticos, y esto es simplemente inconcebible.

¡Uy no, qué miedo perder el miedo! Porque junto con mis miedos, también me abandonarían mis complejos. ¿Qué harí­a yo sin ellos? Ya no podrí­a odiar a los pobres, por pobres, ni a los ricos, por ricos; ni criticar a mis vecinos, ni envidiar a mis compañeros, ¿Qué harí­a todo el día? ¿Te imaginas yo sin mi querido miedo. ¡Uy no, qué miedo! ¡Chao!

Mentiras.

Todos hemos dicho mentiras. Y el que lo niegue está mintiendo. Cuando una persona más o menos sana de la mente, y más o menos normal, hace algo malo y luego oculta su acción con mentiras, acaba torturándose a sí­ misma. El hecho de esconder la verdad, altera todo tu sistema nervioso. Las manos te sudan, los nervios te traicionan y la culpabilidad te brota en el rostro.
Lo que quieres hacer es tener paz interna, quieres salir corriendo a la calle confesando tu pecado a gritos:

-”¡¡Siiii, yo fui, yo lo hice; yo me comí­ la última galleta y dejé la caja vací­a en la alacena, fui yoooo, que alguien me dispare!!”-

Pero existen personas que viven y disfrutan de la mentira, y entre más mentirosos son, es más difí­cil descubrirlos. Algunos mentirosos compulsivos mienten porque están mal de la cabeza (cientí­ficamente comprobado), padecen alteraciones en el funcionamiento cerebral, y por eso mienten, viven otra realidad alterna. Y otro tipo de mentirosos, simplemente mienten por cabrones. Ambos hacen mucho daño a la sociedad y a las personas. No se por qué se me ocurrió este tema de las mentiras. Quizas fue por que ayer me enteré de una mentirototototota que me dijeron y la neta es que si me dolió mucho, en fin.

Hay polí­ticos, empresarios, rateros, deportistas, médicos, artistas, etcétera, que viven de la mentira. Para no ser descubiertos, estudian palabra por palabra de las declaraciones que hacen, las opiniones que exteriorizan, y llevan un minucioso proceso en el que cuidan detalle a detalle sus gestos, sus actitudes, sus reacciones, e incluso la modulación de su voz. Esto se notaba más en los polí­ticos de la vieja guardia, quienes siempre hablaban con el mismo tono tranquilo de voz, Salinas fue el último de los presidentes mexicanos que se expresa de este modo.

Hay que recordar que Zedillo trataba de romper con este estereotipo, e intentaba gritar de manera natural, pero siempre se le salí­an los gallos perrí­simo: -”¡Vivaaaaa Méxicooooo!”-

Era imposible saber qué sentí­an en realidad los anteriores presidentes, porque utilizan siempre el mismo tono para todo, desde: “Mexicanos, estamos trabajando para ustedes”. Hasta: “Se está incendiando mi cama, y ya me quemé el culo”.

¿Cómo saber qué está sintiendo esta persona que tiene tal domino de sus emociones ante los demás?
Es horrible tener relación directa con alguien a quién no le crees nada. Las parejas de enamorados que no confí­an el uno en el otro, viven un infierno.

-” Dime la verdad” - dice ella - “¿No me estás mintiendo como siempre?”-

La pregunta que hay que hacerle a esta chica es:
“¿¿Por qué sigues con un cuate que sabes que te miente??”

Pero es muy común ver esto. Tal parece que a mucha gente le gusta que le mientan. O si no es así­ ¿por qué lo toleran?

- “Si no me quieres decir la verdad no me la digas” - serí­a lo correcto - “pero ahí­ la dejamos, me largo.”-
- “¡No, no te vayas!” - dice el otro -”¡Quédate por favor!” -
-”¿Para qué quieres que me quede?” - responde la ofendida.
- “¿La verdad?” - confiesa - “¡Para seguirte mintiendo, mi amor!”-

También tenemos las mentiras piadosas. Son patéticas, porque suenan a:

-”No te digo la verdad, porque no creo que estás capacitado para soportarla, y además me das lástima”.-

Mi papá tení­a un chiste muy bueno al respecto:

“¿Por qué tu abuelito choca contra las paredes? - Porque es ciego, pero no se lo hemos dicho para que no sufra.”

Pero esto de las mentiras piadosas es algo real con lo que vivimos. Imaginemos por un instante que de un dí­a para otro, todos los mexicanos supiéramos la verdad de todo aquello que no sabemos. Que los secretos turbios de la polí­tica mexicana salieran a la luz. ¡No lo soportarí­amos! Nos darí­amos un tiro, “juirí­amos” del paí­s, quedarí­amos locos ante tan desgarradora experiencia. Parece que muchas veces preferimos vivir en la ignorancia, tragándonos las mentiras que nos cuentan.

- “¡Que el PRI cambio!” - ¡Sí­ claro, seguro que si! ¿y tu nieve de qué la quieres?

- “¡Que Carlos Salinas no fue tan malo!” - ¡Por supuesto que no! ¡Bienvenido una y otra vez paisano! -
-”¡Que ni es para tanto el abuso infantil!” - ¡Claro que no; mugres escuincles, que ya no se quejen los mamilas de Derechos Humanos! -

-”¡Que el desempleo va disminuyendo!” - ¡Por supuesto! ¡Si lo que pasa es que la gente no trabaja porque es güevona, no porque no haya trabajo!.

¿Preferimos sobrevivir con mentiras que enfrentar la verdad?.

Traumas Celuliticos.

Hoy me gasté la cantidad de 22 dolares bajando juegos para mi teléfono celular (Motorola V300), para darme cuenta que en vez de que ellos me mandaran el mensaje (y me cobraran, por supuesto), podí­a bajarlos a mi computadora (ya que eso es gratis), subirlos a una web y ya bajarlos por el celular…

Ahh!!!, estoy tan enojado eso me pasa por despistado, por otra parte, estoy realizando una sección de esta pagina la cuál va a tener tonos polifónicos para los celulares, juegos, etc etc, esta quedando muy completa, solo tendrán que meterse al browser de su teléfono y bajar lo que quieran de manera completamente GRATIS y por supuesto, no como en Ideas Telcel que cobran hasta 26 pesos por juego y 13 pesos por un mí­sero tono (más gastos de uso del servicio WAP).

Así­ que, muchachos, si están tan traumados con sus telefonos como mi novia y yo que les bajamos cualquier tipo de estupideces (que la neta ni sirven para nada, hehe), visiten mi página pronto, ya que aquí­ encontrarán todo para su teléfono :)

1 mes sin fumar.

Pues aunque MUCHÍSIMA gente no lo crea, llevo sin fumar un mes, ya le gané una apuesta a mi suegra de 500 pesos, mi mama me regala 100 pesos a la semana por no fumar (ya que de todos modos me los daba para comprar cigarros), mi papa me prometio comprarme una computadora si aguanto 3 meses sin el vicio…

Todo es amor y alegrí­a sin el cigarro, me siento muy muy bien, ya no tengo tos, me rinde mas el dinero (por que como pueden ver en la parte de arriba de la pagina, gastaba muchí­simo dinero en cigarros).

Para la gente que fuma y quiere dejarlo, yo les recomiendo que hagan lo que yo hice, fijarse un dí­a definitivo para dejarlo (el mí­o fue el 25 de septiembre) con el tiempo suficiente para asimilarlo, yo lo fijé un mes y medio atras, mas o menos, (por ahi de julio) y me fui haciendo a la idea de que el 25 de septiembre ya no iba a fumar y cuando llegó el último dí­a de fumar, me fumé como 2 cajetillas y al otro dí­a tuve una crudotototota de cigarro espantosa y ese dí­a, el primero, no tuve mucha necesidad del cigarro (obvio) y los dí­as subsecuentes metanse MUCH͍SIMOS chicles a la boca y así­ se han ido los dí­as y no ha sido fácil, pero sí­ se puede :)

Tihany Spectacular!

El día de hoy (Domingo 17), fuimos mi novia y yo al Circo Tihany, el cual esta BUENÍSIMO, la última vez que había ido al circo fue al Atayde Hermanos hace como 15 años, pero este obviamente estuvo mucho mejor, me encanto, me sentí como niño emocionado cuando el mago hacia desaparecer las cosas y con los trapecistas!!!.

La segunda parte, la verdad no me encanto, se me hizo un poco de relleno, pero hubo un acto de unos trapecistas que brillaban con luz negra que estuvo super cool.

Como recomendación personal, compren los boletos de 150 pesos, NO VAYAN A GASTAR MAS!, en esos se ve super bien, que no se los chamaqueen ni les vayan a querer bajar mas dinero, nosotros nos gastamos 300 varos y nos pasamos una tarde muy chingona :)

Paginas (18): « Primera ... « 14 15 16 [17] 18 »