El Huitlacoche.
Todo mexicano sabe que los domingos a las 10 de la noche más vale estar dormido y encomendado al angel de la guarda, porque algo peor que la Llorona ronda en la oscuridad. Pero hace tiempo atrás me agarró en el coche y sin un mísero CD que me salvara de aquél tormento. La hora nacional. El programa ñoño ese que pasan a fuerzas en todas las estaciones de radio y que siempre toca temas que a nadie le importan pero que todos tenemos que oír. El apasionante tópico de hoy: Vida y milagros del huitlacoche.
¿Sabía usted que sí en lugar de maíz, produce una hectárea de huitlacoche ganará 5 veces más?
¡Cáspita! (nótese la expresión, ¿eh?) Valiosa información para tener a la mano en el México rural, ¿de que año? la respuesta debe ser de 1915 o algo por el estilo.
Y luego con un tono festivo y feliz la locutora prosiguió: Para que brote el huitlacoche, es necesaria una herida abierta en el elote para que por ahí entre el hongo y se infecte completa y exitosamente.
Me sentí mal por el pobre elote. Era muy extraño que esta tipa de voz melosa diera consejos para infectar exitosamente a un indefenso elote. Y en mi cabeza su vocecita odiosa repetía: herida abierta, herida abierta.
El día de ayer me encontraba en el IMPI y en mi ociosidad, estaba rascandome un piquete de mosco y me estaba haciendo una herida abierta, una herida abierta.
Así que lo tomé como un mensaje del cielo en forma de huitlacoche para no quitarme las costras y que no se me metiera un hongo y terminara cubierto de huitlacoche todo yo. Pero además no había hongos alrededor por los que preocuparme. Era feliz. En eso, un señor se sentó junto a mi. Nada especial, rollizo y bonachón. Pero entonces de reojo, noté no separaba la mano de su cachete y cuando giré, vi que tenía un grano supurante que se rascaba y exprimía con júbilo y algarabía.
De inmediato me sentí un pobre elote indefenso ante aquél gordo con huitlacoches en el cachete y me alejé lo más que pude. Al mismo tiempo, trataba de ver que cosa era eso que se exprimía pero nomás veía un chipote de bordes irregulares, o sea que podía ser un lunar, una verruga o un huitlacoche, pero ¿para qué rascarse un lunar?.
Y sentía que cada vez que se rascaba, pedacitos de huitlacoche volaban hacía mi. Auxilio, no quiero ser el hombre de huitlacoche.
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Esta entrada fue publicada en Agosto 2, 2007 bajo la categoría Cosas que solo a mí se me ocurren. Tags:Puedes seguir las respuestas a esta entrada mediante el Comment Feed. Puedes dejar un comentario, o un trackback.
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Agosto 3, 2007 a las 18:23
Esta kgadisimo inche porquiño, cuando escribes cosas asi si da gusto leer tu pagina kbron un abrazo y a mi se me hace que ienes huitlacoche pero en la pinga porque no te bañas jajaja
Agosto 7, 2007 a las 15:38
Que teto eres mi amor, no manches me dió muchisimo asco hasta ganas de vomitar eeeeeeee iuuuuuuuuuuuuuu.
Deja de escribir cosas tan asquerosas, estás loco como que te sentiste un elote a punto de ser huitlacoche jejejejejejej menso
Te amo