La ley del gatillo.
¿Quién dice que en México hay inseguridad? Esto es falso, tan falso como una declaración patrimonial política. En México existe una gran, gran seguridad… seguridad de que te roben, te asalten y te vejen las autoridades y delincuentes por igual.
Cuando te llega el momento de ser asaltado o secuestrado es indescriptible el sentimiento de incertidumbre, de impotencia, de frustración y miedo que te enfría todo el cuerpo. Mientras te pasean amagado, agachado en el asiento trasero del colectivo, piensas cosas como:
-”¡Dios! ¿por qué el taxista no lavo los malditos tapetes? ¡huelen a caca de perro!”-
También piensas cosas más intensas como:
- “¡Mi vida está en manos de estos malditos imbéciles idiotas y mugrosos; ejercen total control sobre mi persona sólo por el hecho de que los desgraciados tiene 2 pistolas, un cuchillo y yo no! ¡Dios, si me matan, sólo pido que no me boten en la colonia mas pinché, me chocan los clichés!”-
Es frustrante que, con la mano en la cintura, unas ratas te quiten todo el fruto de tu esfuerzo. Y por si fuera poco, los delincuentes promedio te intimidan con insultos, te golpean, te tratan como perro sarnoso. Da la impresión de que te guardara rencor de tiempo atrás por haberle bajado a la novia y ahora se está desquitando con tus costillas y con tu dedo chiquito del pie, al que le cae a pisotones cada 5 minutos.
Si esta experiencia para un hombre es horrible, para una mujer debe ser mil 500 veces peor. Entre las ratas debería existir un poco de caballerosidad, no deberían asaltar mujeres indefensas, y menos las que traen a sus hijos pequeños. Pero eso es una idea demasiado romántica como de ladrón guapo de Hollywood, eso no existe en México.
-”¡Quiero levantar un acta!” - dice enojado Francisco ante el Ministerio – ¡Me acaban de asaltar afuera de mi casa! Venía de darle a la chamba todo el día, partiéndome el lomo desde temprano. ¿Y todo para que? ¿Para que en 2 minutos un desgraciado a punta de pistola, me quite lo que me gané con el sudor de mi frente? ¡No es justo, carajo!”
–”¿Afuera de su casa?”- pregunta apáticamente el MP - “Suele suceder. Veamos, ¿y qué le robaron?” –
-”¡Todo el fruto de mi esfuerzo señor!” - declara Francisco indignado – “22 tarjetas de crédito, 17 relojes, 8 anillos de compromiso, 7 bolsos de mujer, y como 18 mil pesos en efectivo.” –
-”¿Pues a que se dedica?” -
-”¡Soy ratero!” - puntualiza Francisco, - “alias ‘El Yoyo’.” -
Las leyes en México están pensadas, escritas y detenidamente diseñadas para joder al ciudadano común. Por un lado las autoridades no garantizan su seguridad, y por el otro tampoco le dan la oportunidad de defenderse. La ley que prohíbe la aportación de armas no sirve para nada contra la delincuencia, porque los malos no la acatan, siempre andan armados ¡por eso son delincuentes, porque no obedecen las leyes! Los que respetan los estatutos y por lo mismo no portan armas, son los ciudadanos honestos, los cuales, en un momento determinado, son los que tendrían la necesidad de protegerse de los villanos, pero como está prohibido portar armas, no se puede defender porque infringiría la ley. Por eso cada día hay mas rateros, porque la constitución sólo los beneficia a ellos, haciendo de su oficio de ratas una labor segura, sencilla, bien remunerada y con horario flexible.
“Artículo 10.- Los habitantes de los Estados Unidos Mexicanos tienen derecho a poseer armas en su domicilio, para su seguridad y legítima defensa, con excepción de las prohibidas por la Ley Federal y de las reservadas para el uso exclusivo del Ejército, Armada, Fuerza Aérea y Guardia Nacional. La ley federal determinará los casos, condiciones, requisitos y lugares en que se podrá autorizar a los habitantes la aportación de armas”.
Después de analizar este artículo, se hace obligatorio la aparición del TOP TEN de las dudas más obvias al respecto:
1.- ¿Cuáles son las armas reservadas para uso exclusivo del Ejército? Una leyenda urbana dice es arriba de calibre 38 (tambien la ley lo dice, pero nadie le hace caso), esto quiere decir que puedes tener desde una 22, hasta un rifle de diábolos o una resorterá para defender a tu familia de los rateros, violadores y secuestradores que utilizan calibre 38 especial, 45, mágnum 44 o “Cuernos de Chivo” ¡Ok, me quedo tranquilo!
2.- Si decido adquirir un arma y en el trayecto a mi casa un policía me la descubre, ¿me va a creer la historia?
3.- En mi casa nunca me han robado, pero en la calle sí, 2 veces y una dentro de un micro hace muchos muchos años ¿Habría manera de traspasar mi pistola del buró a mi bolsillo trasero del pantalón ?
4.- ¿Si se mete un cuate con machete a mi casa y le doy un balazo, me estaría excediendo en la defensa?, probablemente si, pero creo que es justo.
5.- ¿Tiene que esperar una mujer a que un violador acabe de satisfacer sus necesidades sexuales para darle un balazo y que se considere legítima defensa, o basta con que el violador le enseñe “la pistola”?
6.- Ahora si una mujer es agredida sexualmente, y en respuesta ella le da un balazo al sujeto, ¿no deberían darle una medalla en lugar de acusarla de portar un arma, y además tacharla de loca, histérica y vengativa?
7.- Si los rateros entran sin armas de fuego, sólo con arma blanca, ¿tengo que dejar mi pistola en el cajón, y enfrentarme a ellos con el pela papas?
8.- ¿Si tengo la oportunidad de eliminar al secuestrador que me torturó por dos semanas, me golpeó, me privó de mi libertad, me provocó diabetes de los sustos, me cortó un dedo y una oreja; la ley me lo tomaría a mal?
9.- Si soy un buen ciudadano que no porta armas y que cada vez que me roban me dejo asaltar, luego acudo a levantar mi acta, paso por miles de trámites, soy víctima de la burocracia y de la burla de las autoridades sin obtener resultados ni justicia, y además jamás pierdo la sonrisa en el rostro, ¿me iré al cielo, me perdonarán los impuestos, cenaré con Jennifer Anniston? ¿Qué cosa buena me pasará, por qué habría de hacerlo?
10.- Si se permitiera la aportación de armas a los ciudadanos honestos, ¿no lo pensarían dos veces los ratas antes de andar asaltando?
¿Se impondría la ley del gatillo? ¿Sería el caos, o la solución?.
Si ya sé, ya sé (aahhh maldito rodrigo melodramático y escandaloso); esta hipótesis del TOP TEN es utópica, muy ridícula y pacheca a la vez. Pero vuelvo a la realidad que es esta: Tanto construir ciudades, meter pavimento, levantar edificios, arrasar con el hogar de los demás animales de la creación, para que de cualquier modo vivamos bajo las leyes de la barbarie que dictan las bestias que pupulan la jungla de la civilización.
Pero en la verdadera jungla la vida es dura, pero al menos es justa y carente de maldad. Como cuando el chita corre atrás de su presa, se esfuerza al máximo para alcanzarla, y una vez que la atrapa, la presa no dice:
-”Ok, me atrapaste, perdí: cómeme”.-
No es así de fácil, estos simpáticos y escurridizos herbívoros, pueden patear muy fuerte, por lo que el guepardo se lleva tremenda paliza antes de someter a la presa. Todo para que al final lleguen las hienas, haciendo un escándalo al estilo de los manifestantes maestros que les suban el sueldo, y que más que “hienas” deberían conocerse como “vacías” porque siempre tienen un hambre perrísima. Estas jaurías de carroñeros, están perfectamente organizadas para robar y hacer fregaderas, igualito que las bandas de secuestradores. Siendo más grandes y numerosas que los chítas, les roban su comida que con tanto coraje y esfuerzo habían ganado. El cansado felino no puede enfrentar a estos ladrones, y no le queda más remedio que echarse en la planicie a ver cómo se aleja su presa mientras se lame las patas con tamaña frustración y mucha hambre.
Tengo algo de fe en que disminuya significativamente la criminalidad en mi México lindo y querido, sobre todo cuando mucha gente de diferentes partes de la república hicieron la marcha de paz para poner un fin a esta situación (espero que poco a poco veamos resultados). Y es que antes de eso ver los dimes y diretes entre la Seguridad Pública y el Gobierno Federal. Siempre hay más discurso que acciones.
En esta jungla urbana, ¿cómo defendernos? ¿Acaso los ciudadanos tenemos que resignarnos a ser siempre la débil presa, la indefensa gacela que sirve de alimento, ya sea para los chítas, los leones o las hienas? ¿No hay nada qué hacer desde nuestra posición de simples civiles? ¿Ni siquiera podemos patearle la cara al delincuente, al policía corrupto o las autoridades abusivas? ¿Acaso sólo nos queda aprender a usar un arma con eficacia para defendernos de las ratas? Y sí así fuera, tendríamos necesariamente que aprender a manipular las leyes, ya que luego tendríamos que defendernos de las autoridades. Porque si quiebras a unas ratas, los policías te caen, y son de arrestarte y todo:
-”Queda arrestado por dispararle a tres sujetos”.-
-”¡Pero esos tres sujetos me asaltaron y privaron de mi libertad en tres horas por la fuerza!”-
-”Sí. Pero no podemos tener la certeza de si iban en buena onda o no ¡Jálele!”-
Este es un país cada día más salvaje, pero esperemos que un día no lejano se civilice.
Ya basta…
Gracias por leer esta historia. Ahora puedes dejar un comentario (0) o dejar un Trackback.
Información del Post
Esta entrada fue publicada en Junio 17, 2007 bajo la categoría Cosas que solo a mí se me ocurren, Política. Tags:Puedes seguir las respuestas a esta entrada mediante el Comment Feed. Puedes dejar un comentario, o un trackback.
Historia Anterior: Gadget del suicidio. »
Historia Siguiente: Estadisticas de rodrigo.com.mx »




