Consejos para no ser una victima mas.

Creo que todos hemos sido de una u otra manera víctimas de la inseguridad en nuestra ciudad o pueblo. A pesar de que nos repiten una y otra vez que “las estadísticas” van bajando de maravilla a nivel delincuencia, asesinatos, violaciones, pero lo que esos “seguros” e “inteligentes” señores no saben es que vivimos todo el tiempo asustados, paranoicos y nerviosos por miedo a la delincuencia.

Cuando caminamos por las calles, sentimos pasos atrás de nosotros. Cuando alguien te pregunta la hora en la calle, te mete un susto de muerte, y antes de que termine la frase:- “¿Me podría dar la hor…?”- tú ya le entregaste tu reloj y la cartera, mientras le suplicas: -”¡Tome, tome todo; pero por favor no me haga daño!”-

Ya no sabes qué es más arriesgado, si pasar caminando en la noche junto a una banda de rufianes drogados que desmantelan un carro, o junto a una patrulla de judiciales. Cuando viajas en el colectivo, pesero, o lo que sea transporte publico sientes que estás en cuenta regresiva a ver a qué horas se suben unos rateros armados a desvalijar a los pasajeros.

Un ejemplo de inseguridad supongamos (y es largo así que agarrense):

En la mayoría de los casos, la gente que se hace de un carrito nuevo es gracias a la magia del crédito, de contado ¿Quién puede comprarse un buen carro, uno que te llene el ojo, uno que te haga parecer menos miserable de lo que eres? Muy poca gente.

Aunque esto de embarcarse signifique que haciendo cuentas, al terminar las mensualidades, te des cuenta de que vas a acabar pagando el doble de lo que vale; pero no te importa.

A mí me chocaría, me aburriría y me atosigaría que alguien que se cree muy listo me diga:

-”¿Sabes cuánto vas a acabar pagando por ese carro, con el que te acabas de embarcar?”.-

-”No, no sé, no hice cuentas” – respondería – “Y no las quiero hacer, no quiero saber. No me interesa si me están viendo la cara; así que cállate y déjame gozarlo ¡o te bajas!.”-

Sin embargo, cuando adquieres una unidad automotora, hay que tener en cuenta una serie de gastos extras que acompañan al precio del automóvil. De tal suerte que aunque tú creas que te vas a comprar un carro nuevo de 150 mil pesos (EJEMPLO), estás mal. En realidad gastarás unos 190, o hasta 200 mil pesos.

Porque claro, el carro puede tener precio de lista de 150, pero ahí no estás tomando en cuenta las placas, la verificación, el seguro y la tenencia.

Total que cuando acabas de pagar todos los gastos extras, no te alcanza ni para la gasolina, y tienes que dejar tu carro nuevo en la casa e irte en camión o colectivo de nuevo; al menos hasta la siguiente quincena que te recuperes un poco.

Los gastos extras de moda no son los de antaño, ahora, gracias a las ratas de la ciudad, tienes que equiparlo con aditamentos de seguridad, para tratar de prevenir que te roben tu cochecito que tanto trabajo te ha costado adquirir.

En cualquier cuidad o pueblo, una alarma es insuficiente; ahora es muy recomendable instalarle una película anti-asaltos a los vidrios, que se supone que te ayudan en el caso de que te caigan a batazos, llavazos, patadas y bujiazos.

El famoso bujiazo es el famoso acto delictivo, en que un sujeto con excepcional puntería arroja una bujía a la ventana lateral de tu auto en un semáforo; el vidrio se desmorona, y los sujetos entran libremente para robarte, golpearte, zapearte, e incluso escupirte en caso de que la hagas de tos.

Sobre todo las mujeres solas son las más afectadas por el bujiazo, ya que los ladrones rompen el cristal para robarse la bolsa. Por eso es recomendable que pongan su bolsa en el piso de atrás, o como ya están las cosas de feas, mejor en su casa, con ellas a un lado, o sea, ¡no salgan!.

La película anti-asalto, el switch corta corriente, y demás aditamentos; son de esas cosas que las compras esperando jamás tener que usarlas; es como si te compras un frasco de viagra, y todos los días le rezas: -”¡Por favor, que no tenga que usarlas nunca!”.-

Otro aditamento básico que se popularizo a finales del siglo 20, es el ya mencionado “switch corta-corriente”.

¿Qué es esto?

Se trata, como su nombre sugiere, de un dispositivo “corta-corriente”. El cual se acciona al abrir la puerta del piloto con el motor en marcha.

Esto es: Cuando te caen una bola de empistolados, a la de: -”Bájate hijo de tu tal por cual, #%%((%&#!… madre!”-

Y se suben marchándose a toda velocidad, la corriente se corta a los pocos metros, y el auto se detiene; esto frustra el robo. Antes de instalarle este aditamento, debes asegurarte de tener muy buena condición física; porque puedes jurar que los rateros se van a bajar bien enojados y te van a perseguir por todo el vecindario.

Pregunto yo: ¿Por qué los ladrones te insultan?

¡Además de robarte, jalonearte y asustarte, te dicen de groserías! ¿Por qué? ¡Si el que debería de insultarlos es la víctima! Además todos los ladrones ya roban igual. Cuando te agarran en tu carro, lo primero es que te mandan al piso, y con la cabeza para abajo. Siempre dicen las mismas frases:

-”No me veas pend…”.-

-”Ni la hagas de ped… porque a cualquiera le pudo tocar, y hoy te tocó a ti”.-

-”No te hagas el valiente porque te mato put…”-

¿Qué, acaso ya existe un “Manual del ratero Exitoso”? ¿Dónde vienen estas frases y procedimientos generalizados? ¿No hay ninguno original, que diga algo distinto, como?: -”Si quieres veme. ¡Pero prométeme que no me identificarás si me llegan a agarrar!”-

Sin embargo parece que todos aprendieron a robar en el mismo reformatorio.

¿Qué podemos hacer para evitar una situación como ésta?

A continuación, la solución. ¡Por fin!

He pensado que como ciudadanos, tenemos que hacer algo para protegernos, o al menos disminuir las probabilidades de ser una víctima más, ya que las autoridades no logran ayudarnos en este sentido, aún cuando hacen su mejor esfuerzo, que es bastante poco.

El primero consejo práctico es que siempre es bueno tener a la mano un teléfono celular, pero uno de los primeros celulares, los famosos “ladrillos”, así mientras marcas para pedir ayuda, al mismo tiempo le caes a golpes al primer sospechoso que se te acerque en donde estes.

Procura circular en vehículos seguros, como un tanque blindado, un carro cuatro puertas disfrazado de patrulla (sin tapones, claro) o un Datsun 75, un bocho jodidísimo o un Gremlin que nadie se quiera robar.

Si tienes un Mercedes o cualquier automóvil más o menos bueno, píntalo de color naranja con una brocha.

Cómprate y viaja siempre con un perro grande y bravo en el carro, aunque de vez en cuando muerda a tu suegra. Contrata a Bruce Willis o a Silvester Stallone para que te acompañe a dejar a los niños al colegio.

Es necesario evitar lucir objetos de valor y ostentosos que llamen la atención de los delincuentes, como por ejemplo, un pantalón, una corbata y zapatos.

Cuando avances por una calle obscura, camina siempre en contrasentido de los carros y abajo de la banqueta (el seguro de gastos médicos mayores o de vida te cubre si te atropellan, pero si te asaltan, no).

Disfrázate de policía de tránsito, con suerte alguien intentará sobornarte y hasta te andas ganando una lana extra.

Mándate a hacer una credencial con el nombre de algún truhán famoso, como Benjamín Arellano Félix, El Hijo del Mocha Orejas , o Roberto Madrazo.

Procura no caminar solo por barrios peligrosos, esto incluye todos los barrios de la zona de donde residas. Dale un cristalazo a tu carro y así úsalo, los ladrones pensarán que algún colega ya se les adelantó, (si te atreves o andas envalentonado por el alcohol, también acomódate un buen guamazo en el ojo, esto dará más realismo).

Cuando estés besándote con tu novia en el parque, y veas que se acerca algún sospechoso, dale unos derechazos en la cara y azótala de las greñas contra el piso; el ladrón igual pensará que ese cliente ya se lo ganaron.

Carga el dinero en una bolsa del pantalón fuera de la cartera y llena tu billetera con ántrax (si no tienes manera de conseguir ántrax, entonces sólo hazle pipí).

Cuando saques dinero con tu tarjeta del cajero automático, procura no tener dinero en esa tarjeta.

En la cajuela de tu carro siempre carga una hielera con un six de chelas, así si te “encajuelan”, al menos no te dará calor, y cuando te bajen ya estarás ebrio y no te dolerá tanto la madrina que te van a acomodar.

Cuando viajes en trasporte urbano, siempre carga un cuchillo grande, si una banda se sube a asaltar a los pasajeros, lo sacas y te pasas del lado de los rateros.

Si eres mujer, no debes usar desodorante, ni rasurarte las axilas, ni las piernas, ni depilarte los bigotes; cualquier violador lo pensará dos veces antes de intentar atacarte.

Carga un tubo de gas lacrimógeno, pero no lo intentes utilizar contra los rateros, ya que esto sólo los hace enojar más. Es para que se los rocíes a los policías y al del Ministerio Público cuando intenten sacarte una lana para atender tu caso.

Espero que con estos prácticos consejos disminuyan las probabilidades de convertirte en una víctima más de la delincuencia.



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Esta entrada fue publicada en Agosto 24, 2005 bajo la categoría Cosas que solo a mí se me ocurren.

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