Cine de Oro Mexicano.

La otra noche, sin mucho que hacer me quedé viendo una pelí­cula tí­pica en blanco y negro, y por varias razones pensé que si el cine “dioro” (como dirí­an mis estimados colegas de lawaloca.com) mexicano (como se le conoce entre los chismosos de Televisa) es una muestra de cómo era la vida en ese entonces puedo ver porque los viejos piensan que su época es la mejor.

Una de las razones que me hizo pensar eso fueron los cantos espontáneos seguidos de bailes regionales improvisados en los cuales participan todos los del pueblo, el cocinero, el ratero, el borracho, el galán, el villano, la doncella en peligro y la vecina metiche.

Que maravilloso!, a quien no le gustarí­a vivir en un lugar que cuando te apetezca puedas empezar a cantar y toda la vecindad te siga en tu canto y baile.

Otra cosas que note, fue el hecho de que en esas pelí­culas los policí­as SI eran de confiar, un niño se le acerca a un policí­a para pedir ayuda y en vez de descuartizarlo, vender sus partes y cobrar un rescate millonario, lo ayudaban a encontrar a su mamá que estaba perdida.

Serí­a asombroso no temerle más a los policí­as que a un extraño caminando por la calle.

Otra cosa que me encantó fue el hecho de que los pobres siempre son los honrados y que los ricos son los malditos villanos que tratan de extorsionar a todos los pobres pobres (valga la redundancia).

Lástima que ahora, ni en lo pobres se puede confiar, en pocas palabras estamos jodidos, ya que los ricos no extorsionan y los pobres nos roban.

Pero lo que más captó mi atención fue el hecho de que no habí­a discriminación a los daltónicos, ya que todo era en blanco y negro y no habí­a problemas porque todo o era blanco, gris, o negro… no habí­a forma de distinguirlos.

Y si a eso le agregamos los sets hechos de plástico nos damos cuenta que en verdad esa época era hermosa, una unión de cantos espontáneos, policí­as honestos, y pobres honrados.

Ahora entiendo porque la gente de esa época la recuerda como algo especial, algo único.

Lástima que cuando intentó hacer lo de los cantos espontáneos todo el mundo se me quedo viendo raro, así­ que los invito a que regresemos a esa época, hagamos que todo sea de plástico, y empecemos a cantar sin motivo alguno para que todos se nos unan en una gran orgí­a de cantos improvisados y plástico.



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