¡Santos Madrazos Nocturnos Batman!

Y yo que me ufanaba de conocer cada centí­metro de mi casa a la perfección…

Eran las 12 am (las cero horas, pues) y trataba de encontrar algo que ver para que me diera sueño (los infomerciales resultan de lo más prácticos para eso) y de pronto ¡click!, lights out. Por lo regular (y no sé porque) tengo una lista de cosas que (según yo) deben de suceder a horas especí­ficas. Si va a llover, llueve por la tarde; son casos extraordinarios (según yo) que llueva en la mañana o a medio dí­a (ni me pregunten que de donde saqué esa conclusión, ahí­ está metida y ni ganas de ponerme a buscarle el origen). Si te va a llegar (según yo) un cobrador, notificación o similar, llegará en el transcurso de la mañana y hasta medio dí­a; jamás en la tarde y mucho menos en fin de semana. De igual manera si se va a ir la luz (según yo), se va a ir en horas de oficina (jajajaja que absurdo soy); no se va a media noche. Ah pues no, se fue a media noche.

Conociendo mi sabidurí­a infinita en cuestiones de cuando sucede algo y cuando no, se me hizo raro y ahí­ voy a levantarme para ver si la luz se fue solo en la casa o en toda la zona (pa’ que se me quite) y ufanándome de conocer mi casa y haberla recorrido miles de veces con y sin luz me dispongo a salir de mi cuarto.

¡ZOCK! de lleno y con todo contra la esquina de la pared; la persona a la que se le ocurrió ponerle estrellas girando a las caricaturas cuando se golpean sabí­a lo que hací­a, verdaderamente esos flashes de luz que aparecen frente a los ojos (si, aún cuando obviamente me lleve la mano a la cara) parecen estrellas. Exquisito dolor ese de pegarse en la cara, especí­ficamente arriba de la ceja. La cara hirviendo (no sé si de dolor o de verguenza) y sin poder contener la risa (risa de nervios supongo aunque igual pudo ser por lo gracioso de la situación, si me rí­o cuando alguien se cae, ¿porque no habrí­a de reirme cuando se me olvida que una de mis habilidades no es la de atravesar paredes?).

A fin de cuentas la luz si se habí­a ido en toda la zona y si me hubiera esperado 1 minuto me habrí­a ahorrado el golpe arriba de la ceja, la luz regresó casi de inmediato.
Algo bueno tení­a que resultar de esto, ya que por fin me dio sueño, buenas noches!!.



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